Archivos de la categoría ‘Microrrelatos’

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PELDAÑO A PELDAÑO

14 enero, 2010

Hace varios bocados de un correoso filete que lanzo miradas furtivas al sesentón que se ha apoderado de la barra de este café-restaurante, preguntándome si estoy ante la encarnación de aquello en lo que el destino y el tiempo me convertirán dentro de treinta años. El hombre, que acaba de despilfarrar una parte considerable de su sueldo en la máquina tragaperras del fondo del local, se encuentra apoyado de espaldas al mostrador para ayudarse a sostener el peso de su prominente barriga y bambolea hábilmente un palillo de dientes de una a otra comisura de la boca. No puedo evitar reparar en el leve rictus de aprensión que tiñe su rostro desde que comenzó a observar al nonagenario cliente que se esfuerza titánicamente en descender, peldaño a peldaño, la escalera de acceso al establecimiento.

En la mesa de al lado, un bebé me contempla fijamente desde su silla.

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EL CARNÉ POR PUNTOS

12 enero, 2009

Una vez que hubo sacado la carta del buzón, comprendió amargamente que su vecina no había retirado la denuncia y, contrariado, abrió el sobre con la desgana propia del que conoce el contenido a la perfección. En efecto, la notificación confirmaba su condena a los tres temidos meses de nulidad personal completa (N.P.C.) y de privación total de los derechos humanos (P.T.D.H.); además, lo conminaba a asistir, durante ese tiempo y con régimen diario, al humillante Centro de Recuperación de Valores para Adultos (C.R.V.A.), donde sería obligado a recapacitar, entre otras cosas, acerca de los delitos que lo habían llevado a perder sus veinte puntos de moralidad (P.M.). En su caso, la instancia recogía una extensísima lista de fundadas acusaciones: ‘retención deliberada de cambio erróneo favorable en cafetería’, ‘falta deliberada a la verdad en explicación de ausencia de devolución de llamada telefónica’ (tres veces),  ‘omisión deliberada de saludo a persona conocida’ (cinco veces), ‘fingida aducción de prisa ante petición de encuesta’ (dos veces)… Abrumado, llegó al final de la fría relación de desacatos, ‘negación deliberada de prestación de ayuda a vecina con bolsas de la compra’, y recordó, con la cara teñida de vergüenza, el polémico día en que se instauró el carné de identidad por puntos (C.I.P.), cuando, convencido de ser una gran persona, apostó con sus amigos a que lo mantendría siempre intacto.

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VIVAN LOS NOVIOS

13 diciembre, 2008

Martes, 24 de Junio de 2.008, 17:18h
Martín y Sonia, su novia, están sentados en su mesa favorita de la cafetería de la Plaza Mayor, tan acaramelados como siempre, ultimando los detalles de su boda del próximo sábado.
Miércoles, 25 de Junio de 2.008, 23:34h
Martín abre la puerta de su casa e invita a pasar a la chica que acaba de conocer en la discoteca que frecuenta. Se presenta una noche larga y divertida.
Jueves, 26 de Junio de 2.008, 19:41h
Martín y Sonia están dando un paseo por la orilla del mar, simulando tontamente las poses que les sugerirá el fotógrafo después de la ceremonia. Se salpican mutuamente y, empapados, se funden en un abrazo, besándose como si fuera la primera vez que lo hacen. Parecen las personas más felices del planeta.
Viernes, 27 de Junio de 2.008, 20:57h
Martín está hablando por teléfono. Al otro lado de la línea está Lorena, su antigua novia del instituto, con la que aún queda de vez en cuando para… recordar viejos tiempos. Se verán el domingo, pues mañana estará “un poco liado”.
Sábado, 28 de Junio de 2.008, 12:37h
El cura que oficia la boda sonríe y se dirige a la novia: “Sonia, ¿quieres recibir a Pablo como esposo y prometes serle fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, y, así, amarlo y respetarlo todos los días de tu vida?”. Sonia, emocionada, responde: “Sí, quiero”. En ese momento, una voz estalla desde el banco de la primera fila: “¡Pablo soy yo!”. Sonia entiende todo cuando el novio le dice: “Lo siento”.
Lunes, 23 de Junio de 2.008, 11:25h
Pablo Martín está esperando a Pedro Martín, su mujeriego hermano gemelo, a quien ha citado para pedirle un gran favor. Necesita estar seguro.

Algún día rodaré un corto con esta historia, que, la verdad, está pensada para ello.

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EL COLECCIONISTA DE ESQUELAS

9 diciembre, 2008

Sentado en la mesa de la cocina, volvía una a una las páginas del ajado álbum, Andrés, Marta, Pedro, acariciándolas cuidadosamente y disfrutando del aroma especial que desprenden los periódicos viejos, Benjamín, Clemente, Claudia. Su expresión denotaba el mismo orgullo que experimenta un niño que logra completar su colección de cromos, Elías, Lázaro, Rebeca; un orgullo que, en su caso, crecía a medida que pasaba las hojas plagadas de esquelas, cada vez más difíciles de conseguir, Baltasar, Abigail, Joana,  y cada vez menos amarillentas, Safira, Imna, Galión. En unas ocasiones, se detenía en aquéllas cuya obtención por medios naturales, Anás, Herodes, Longinos, seguía sorprendiéndole tanto como cuando las leyó por vez primera, Gestas, Caifás, Malco, y, en otras, se recreaba divertido con aquéllas por las que sus ansias de terminar la colección no le habían permitido esperar, Absalón, Lida, Publio, y cuyos bordes había resaltado siniestramente con un rotulador rojo, Dalila, Esmirna, Crescente. Sintió un estremecimiento de placer al llegar al final de su pequeño tesoro y pensar en el tiempo que le había dedicado, en los viajes que había implicado, en el dinero que había invertido, en los sacrificios que había tenido que hacer. Con un tacto extremo, se dispuso a recortar mecánicamente las últimas piezas de su obra, las imposibles, como a él le gustaba llamarlas, mientras sonreía recordando lo sencillo que había sido convencer a su convenientemente escogida esposa de ayudarlo, ignorante, con el paso más complicado de su elaboradísimo plan, y la polémica que todo aquello había generado en el barrio. Bendijo las estufas y el monóxido de carbono y pegó las esquelas de sus tres hijos, Judas, Caín y Barrabás, en los huecos que había reservado para ellos, al tiempo que se le dibujaba una macabra mueca de satisfacción en el rostro. Inmediatamente después, escribió con su caligrafía infantil ‘Los Nombres de la Biblia’ en la portada del álbum y lo apartó a un lado, dejándolo abierto de manera que mostrase el único espacio que quedaba disponible. Antes de apretar el gatillo, tuvo tiempo de preguntarse, por enésima vez y, de nuevo, sin encontrar respuesta, por qué diablos sus padres habían decidido llamarlo Lucifer.

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ELLA Y ÉL

29 noviembre, 2008

Él está sentado en un banco del parque; ella, en su regazo. Él le susurra una obscenidad al oído y le muerde el lóbulo de la oreja; ella se estremece, se ríe y le da un manotazo en el hombro. Ella le peina un mechón de pelo rebelde; él protesta, pero aprovecha la ocasión para inspirar la fragancia de su mano. Él saca de su escote, mágicamente, su bombón favorito; ella le planta un beso con sabor a chocolate. Ella le pregunta cuándo la llevará a París; él mete su mano en el bolsillo para proteger unos billetes de avión y farfulla teorías sobre la crisis. Ella le seca con cariño la comisura de los labios; él la sienta cuidadosamente en su silla de ruedas. Él tiene ochenta y cuatro años; ella, ochenta y uno.

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VIDAS CRUZADAS

26 noviembre, 2008

Tropezó con ella en el metro y la invitó a un café para disculparse. Desde ese día comparten sus vidas, aunque no se atreve a confesarle que vive gracias a un corazón que no es el suyo. Quizás le resultaría más sencillo si supiera que a ella le ocurre lo mismo. Lo que ambos desconocen es que son los corazones de los novios que sufrieron aquel terrible accidente de tráfico.

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REGRESO AL PASADO

24 noviembre, 2008

Hacía frío la madrugada del sábado al domingo del último fin de semana de Octubre. Estaba sentado mirando el mar en el lugar que habían hecho suyo tantos años atrás. A las tres en punto, ella se sentó a su lado.
- Creí que no vendrías- susurró.
Ella lo miró, le cogió la mano y sonrió, al tiempo que una lágrima resbalaba por su cara.
- Si lloras y sonríes a la vez- le dijo él mientras le secaba la mejilla con el dedo pulgar- saldrá el arco iris.
Ella rió a carcajadas. Como antes.
Habían acordado compartir, en secreto, esa hora fantasma que suele regalar el otoño. Atrasaron sus relojes sesenta minutos y, de nuevo, volvían a ser las dos.
Volvían a ser los dos.

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VÍSPERAS

20 noviembre, 2008

Mañana madrugará, así que deja la mochila preparada. Es diez de Marzo de 2.004.

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EL CEMENTERIO

19 noviembre, 2008

Antes de marcharse, leyó el cartel que colgaba en una de las lápidas: “Vuelvo enseguida”. Hoy le corroen las ganas de saber a qué se refería exactamente.

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QUE PODRÍA SER TU HIJA

17 noviembre, 2008

- Que podría ser tu hija…- se reprende mientras la mira alejarse. Añora el tiempo en que se sentía joven, sano y perfecto. Tanto, que incluso llegó a donar esperma.

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MICRORRELATOS

14 noviembre, 2008

Augusto Monterroso (1.921-2.003) fue un escritor hondureño, guatemalteco de adopción, que vivió en Méjico por motivos políticos, conocido por la brevedad de sus relatos y… que viene en la Wikipedia. Yo conocía que su genial y brevísimo relato “El dinosaurio” (Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí) era considerado uno de los más cortos de la historia. Precisamente en la Wikipedia, he leído que fue “superado” por “El emigrante”, de Luis Felipe Lomelí (- ¿Olvida usted algo?  – Ojalá. -). Toda esta introducción sirve para decir que queda inaugurada una nueva sección de microrrelatos, que espero empiecen a rodar por las páginas de este blog y hagan las delicias de los viajeros del AVE. Ahí van unos cuantos para empezar:

ETERNIDAD
Vuelve un minuto atrás, y, cuando ha transcurrido, activa de nuevo la máquina inevitablemente. El invento con que quiso dominar el tiempo lo atrapó para siempre.

DEMASIADO TARDE
Al pasar, a toda velocidad, por la séptima planta, se dio cuenta de que volar podía ser el reto que anhelaba para seguir viviendo. Pero era demasiado tarde.

ESCONDITE
Contó hasta cien y empezó a buscarla. Días más tarde, seguía sin aparecer. La policía concluyó que había encontrado el mejor escondite del mundo.

AZARES
- Son fruto de una ristra eterna de mágicos azares, como tú, yo o este instante. Pero, ¿ves?, se cruzan sin mirarse, pues ignoran que se aman… -

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