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BIENVENID@

7 octubre, 2008

 (Esta entrada está anclada al comienzo del blog)

En estos tiempos en que está anticuado
lo del árbol, el libro y el chaval,
se estila dejar tinta virtual,
chaise-longue en cedro y un hijo clonado.

Así nació la idea de este blog,
que di por imposible de rimar
hasta que vi que podía ayudar
a parar por un instante el reloj.

Ojalá que te sientes en mi vicio
sintiéndote en tu página de inicio,
que te levantes otr@ y sorprendid@.

Por cierto, si faltara alguna tilde,
que soy de ciencias, y mi web, humilde,
protesta, no lo dudes. ¡Bienvenid@!

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QUIZÁ

4 febrero, 2018

Para ti, que lo entiendes.

Quizá ya no nos vean con edad
de persistir con tanta terquedad
en lo de ser el ser de nuestras vidas;

quizá seamos Sísifos masocas
que sueltan a propósito sus rocas
en cumbres de montañas no movidas;

quizá después del próximo tsunami
las cosas vengan con sabor umami
y no con amargura ni tan sosas;

quizá seamos otros dos capullos
que pasan penas máximas en trullos
por miedo de sus propias mariposas;

quizá no sea tal temeridad
solicitar la portabilidad
con vistas a cambiar de compañía;

quizá seamos niños responsables
cautivos en adultos y culpables
de ser muy inocentes todavía;

quizá nos esperemos en andenes
por los que pasan infinitos trenes
en que viajamos juntos para Doha;

quizá las Moiras yerren cual trencilla
sacándote de nuevo la amarilla:

la falta que me haces es de roja.

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EXUPÉRY

27 enero, 2018

Para ti, acuario. Y flor.

“Y dime, pez martillo sin acuario:
con tantos otros clavos en el mar,
¿por qué caminas siempre tan impar?
Cupido mismo va con Sagitario.

Si dejas de creer en la croqueta*
que fue partida por la bisectriz,
serás algunos dientes más feliz

[y al fin nos dejarás en paz, “poeta”.]

Olvida ya la magia, Tamariz,
y farda de tu larga cicatriz 
con una gris y millonaria miss“.

“Amigo, nada sabes del amor:
yo soy su principito y es mi flor.

 

 

 

Y un día cenaremos en París”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¡Qué falta hacen más Exupeguís!

 

*Naranja rima tan mal…

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CHERNÓBIL (OZ 2018)

19 enero, 2018

Para ti, tres.

Al mago pido que me reconvierta
en un espantapájaros sin seso,
pues este que me dio me tiene preso
en una cárcel con la puerta abierta.

Si fueras tú leona con valor
y fuera yo león con valentía,
me dejaría de palabrería
y en la sabana… sábanas y amor.

En mí palpitan varios corazones:
el uno late solo por decreto,
el dos es todavía analfabeto
y el tres bombea tinta a borbotones.

Pateo, con complejo de molusco,
las calles gijonesas y te busco,
y encuentro solamente desencuentro.

Estoy a punto de marcar tu móvil,
pues la ciudad es, otra vez, Chernóbil
y no me basta con llevarte dentro.

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PEONES

14 enero, 2018

Para ti, peón blanco.

Nos vimos, tras odiarnos un pimiento,
igual que dos peones enfrentados,
con ganas de comernos a bocados,
sin posibilidad de movimiento.

Vivir después de lo que nos pasó
será sobrevivir en un impasse,
pues nadie más me da lo que me das
y nadie más te extraña como yo.

Concordes, nuestras almas-avestruz
sacaron la testuz a plena luz;
si crees que la química se trunca

abriéndonos de par en par el pecho,
estás equivocada, pues, de hecho,
te quiero, como siempre, más que nunca.

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LA GENTE

11 enero, 2018

Para ti, que no eres gente.

La gente, que me tacha de callado,
no sabe que, si hablo de mis cosas,
vendrán catástrofes calamitosas
que desintegrarán el Principado.

La gente, que me tilda de muy serio,
no sabe lo que es estar exhausto
de tanto prevenir un holocausto
que la conduciría al cementerio.

La gente, que me ve con aire triste,
no sabe que Gijón aún existe
porque peleo solo con dragones

que lo chamuscarán si te propongo
que nos vayamos a vivir al Congo
cuando me toquen los EuroMillones.

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EL HILO ROJO*

3 diciembre, 2017

Los dos exhiben, esta vez, arrojo.
La realidad, empero, los espera
dispuesta a cercenar el hilo rojo.
Apenas tiene filo su tijera.

Intentan despedirse de cien formas
y ciento una son contra natura.
Redactan un catálogo de normas.
Por dentro va la procesión sin cura.

Embuten como pueden sus deseos
en una caja de Pandora fea
y al mar arrojan, sin mirar, la llave.

Parece no saber el par de reos
que todo lo devuelve la marea.

Que nada hará que su querer acabe.

 

El hilo rojo del destino

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LIVES

15 septiembre, 2017

Estaba sentado en su taburete favorito del bar que frecuentaba las noches calurosas de verano. Nada parecía fuera de lo que se suponía normal en un modesto local de Jackson, Alabama: el ruido de fondo de platos y conversaciones ininteligibles, el clásico par de perdedores jugando al billar y el hombre alérgico al hogar tratando de mantenerse despierto mientras ve las noticias en un televisor mudo. Pero aquel no era un miércoles de agosto cualquiera: se cumplían cuarenta largos años desde el inicio de su disparatado y, a la vez, exitoso plan. Levantó la copa de whisky que había pedido para celebrarlo y asintió a modo de brindis con su imagen reflejada en el enorme espejo colocado tras la barra. En ese momento, sin razón aparente, cometió un error estúpido. Instintivamente, se llevó la mano a la boca para taparla como quien lo hace tras un regüeldo inoportuno y miró de reojo a Paul, el camarero, que detuvo la afanosa limpieza del vaso que tenía en la mano, frunció el ceño, entornó los ojos y le devolvió la mirada: el más anciano de sus clientes habituales acababa de canturrear tres palabras de manera inconfundible: “Are you lonesome…”.