h1

SÍRVASE FRÍA

16 marzo, 2017

Se asomó sola por la escotilla para ver amanecer, rodeada de los pinos con aroma pavloviano que seguían circundando, dos décadas después, un picadero de estrategiquísima situación. Los aullidos de auxilio que había proferido aquella madrugada desde el Ibiza de Jimmy permanecían sin duda impregnados en las cortezas de esas coníferas majestuosas, pero estas habían sido rechazadas como testigos en el pleito contra el desamor de su vida. Tan pronto como el sol hubo dejado de ser tan secante con el horizonte para permitirle un beso tangencial, escupió sobre la fotografía de aquel malnacido y volvió a meterse en el tanque, dispuesta a ejecutar su venganza a cañonazo limpio.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: